Socio-Minoritario

Cada vez son más los socios mayoritarios por un lado y los inversores minoritarios por otro lado que me trasladan esta preocupación es por eso, por lo que en ocasiones son recelosos a la hora de tratar este tema, por la siguiente cuestión:

La junta general es el órgano soberano de deliberación y formación de la voluntad social, y, como tal, tiene atribuidas por ley las decisiones de mayor relevancia social y mayor responsabilidad.

Normalmente, los acuerdos de la junta se adoptan, por regla general, por mayoría y todos los socios, incluso los disidentes y los que no han asistido a la reunión, quedan sometidos a los acuerdos mayoritarios de la junta. Pero esa voluntad no es absoluta, sino que tiene como límite el respeto a la Ley, a los estatutos y al interés de la sociedad. ¿Qué es el interés social? Este es uno de los principales puntos de discusión, que dan juego a la impugnación, ya que el los elementos subjetivos siempre son elementos de litigio y confusión. Es por eso, por lo que, para asegurar el acatamiento de estas reglas y principios, que son los pilares fundamentales del funcionamiento de la sociedad, la normativa mercantil establece el derecho básico de los socios el de poder impugnar los acuerdos sociales contrarios a la Ley o a los estatutos, o lesivos para la sociedad en interés ajeno, y pone a disposición cauces de impugnación ante la jurisdicción civil.

A consecuencia de lo citado anteriormente, la impugnación de acuerdos se ha convertido, en la práctica, en un instrumento en manos de la minoría para:

a) combatir los posibles abusos de la mayoría.

b) como medida de presión sobre la mayoría en situaciones de conflicto interno.

c) como elemento de defensa a los socios minoritarios para poder revindicar sus derechos, ya que la impugnación de acuerdos no exige un quorum mínimo necesario para proceder a instar la acción.

A modo de resumen, podemos decir que son impugnables los acuerdos de la junta general que:

a) son contrarios a la Ley y, en particular, al orden público

b) se oponen a los estatutos sociales

c) lesionan los intereses de la sociedad en beneficio de uno o varios socios o de terceros

Gracias a la enumeración de las causas de impugnación, a efectos prácticos, nos permite clasificar los acuerdos impugnables en dos categorías: los acuerdos nulos, que son los contrarios a la Ley; y los anulables, que son los opuestos a los estatutos y los lesivos para la sociedad en beneficio ajeno.

No podemos obviar quecuando los acuerdos de junta necesitan ser complementados por acuerdos de otros órganos, como el de administración, se ha de tener en cuenta que si el acuerdo de junta es declarado nulo, esa nulidad se transmite, por regla general, a los actos dictados en ejecución de aquél. Si, por el contrario, el acuerdo de la junta es válido, y en cambio es inválido un acuerdo dictado en su ejecución, lo que hay que impugnar es este acuerdo de ejecución y no el de la junta (TS 11-3-99)

Y por otro lado, los acuerdos de junta se documentan en acta. Si bien, el acta no es en sí misma un acuerdo, en ocasiones ha de ser impugnada al objeto de posibilitar la impugnación de los acuerdos que en ella documentos. Por ejemplo, si en el acta no se hizo constar la oposición de un socio a la adopción de un acuerdo, cuando la constancia de la oposición en acta es un requisito inexcusable de procedibilidad.

De allí, la importancia de tener los libros oficiales actualizados y en orden para poder defender tus derechos con eficacia y rapidez.

En el siguiente post hablaré de los libros societarios.

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