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Ésta es la pregunta que un emprendedor me hizo el pasado jueves día 12 de junio en el foro de Alantis Startup Day, que se organizó en Gijón por parte del equipo que líder Javier García y Pablo Martín desde la plataforma Alantis (en el siguiente post os hablaré sobre este excelente evento) y me pareció muy interesante compartirla con todos vosotros.

Para resolver la duda planteada, recomiendo leer la Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de mayo de 2013 en la que explica el siguiente caso concreto:

Antecedentes: Los estatutos de una sociedad establecen que “el socio que pretenda transmitir sus participaciones debe ponerlo en conocimientos de la sociedad. Se reconoce a los demás socios un derecho de adquisición preferente a ejercitar en un determinado plazo. En el caso que no se ejercite este derecho, se pueden proceder a la venta libremente. Ahora bien, si en el plazo de 6 meses desde que comienza la libre transmisión aquí regulada, no se realiza la transmisión proyectada, deberá reiterarse la comunicación para cualquier nuevo proyecto o para la reiteración del anterior. De este modo, la sociedad no reconocerá la condición de socio a quien no pueda acreditar haber adquirido las participaciones de su propiedad, de conformidad con lo ordenado en este precepto y no le permitirá el ejercicio de los derechos políticos y económicos correspondientes.”

Hechos: Un socio manifiesta su voluntad de trasmitir el total de sus participaciones a 1 de enero de 2010. Los demás, en junta general, renuncian al derecho de adquisición preferente. No obstante, la trasmisión de las participaciones de aquel socio se verifica el 1 de enero de 2011.

Pasados unos meses, se celebra la junta general y se admite la asistencia del comprador.

Es en esa junta cuando, otro socio impugna la junta dado que, entiende, se han vulnerado los estatutos y se han tenido por socio a quien no lo era.

Resolución: La pretensión de este último socio se estima (en la instancia y la confirma el Tribunal Supremo) dado que se ha incumplido lo establecido en los estatutos y la transmisión de participaciones no surte efectos para la sociedad; se entiende que la renuncia del derecho de adquisición no era definitiva, general o absoluta sino en relación con una determinada propuesta de transmisión que, además, debía ajustarse a lo establecido en los estatutos sociales.

Es decir, que se renuncia en los términos establecidos en los estatutos y la operatividad de la misma exigía que el transmitente cumpliese lo establecido en ellos.

Con carácter general la doctrina entiende que la transmisión de participaciones que no se ajusta a los estatutos sociales implica que, cuando aquellas no se ajusten a los establecido, la sociedad pueda desconocer la transmisión y no reconocer al adquirente el carácter de socio y el ejercicio de los derechos sociales, sin que ello afecte a la validez y eficacia del negocio y a la propia existencia de la transmisión. (Sentencia de la AP de Madrid 6 de febrero de 2012)

En conclusión, siempre debemos tener muy en cuenta todo lo establecido en los estatutos de la Sociedad. Si nuestra preocupación es regular la trasmisión de participaciones, podemos desarrollarlo inicialmente en el pacto de socios y una vez ratificado por los Socios trasladarlo a los estatutos sociales en la medida que sea posible.

 

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